Cognitivo conductual

Cognitivo conductual - EnMente psicólogosLa terapia cognitivo-conductual (TCC) es un modelo de tratamiento que considera que los problemas psicológicos son causados por creencias disfuncionales aprendidas durante la infancia y adolescencia que provocan emociones y conductas desadaptativas de adulto.
Hay situaciones objetivas que desencadenan en los seres humanos ansiedad, tristeza o enfado pero no todas las personas las vivimos igual. Por tanto, el malestar no es la consecuencia directa de las situaciones que nos ocurren, sino de la forma en que interpretamos la realidad.

La patología o enfermedad mental en la terapia cognitivo conductual viene dada por la manera distorsionada que tenemos de percibir la realidad.

La TCC trabaja principalmente sobre el motivo de consulta que el paciente trae y no tanto en entender cómo se originó el síntoma. Lo verdaderamente importante en la TCC es identificar la forma de pensar o diálogo interno que tiene la persona.

En la TCC el psicólogo toma un papel más activo y directivo, es decir, pregunta, contesta, sugiere, explica conceptos. Al no profundizar en exceso en las causas, la duración de la terapia suele ser más corta que la terapia Gestalt o psicoanalítica. Las sesiones suelen estar estructuradas y se trabaja por objetivos. En cada sesión se le explica a la persona cual es la base psicológica de lo que le está sucediendo y se acuerdan tareas para que haga durante la semana.

La base de la terapia cognitivo conductual es identificar y debatir las creencias del paciente que le dificultan su bienestar.

Trabajo cognitivo

Una creencia es una idea o pensamiento que se asume como verdadero; es la manera que tenemos de evaluar las cosas, situaciones o personas. Desde la infancia se van formando creencias por medio de lo que vemos, escuchamos, por lo que nos dice la sociedad, la familia y las figuras de autoridad, independientemente de que tales creencias sean verdaderas o no. Se convierte en creencia algo que damos por hecho, esté comprobado o no.

Las creencias sobre uno mismo, los demás y el mundo son necesarias, son como un guión o libro de instrucciones para darle un sentido a la vida. El problema aparece cuando esas creencias adquiridas no nos ayudan, son sesgadas, subjetivas y nos generan sufrimiento.

En la terapia cognitivo conductual se trabaja sobre las creencias irracionales. Estas son esquemas aprendidos que generan pensamientos distorsionados, exagerados, catastróficos; también son afirmaciones sin fundamento, suposiciones. Es una forma ilógica de evaluarse a uno mismo, a los otros y al mundo que nos rodea. Para la persona es normal pensar así porque es la manera en la que ha aprendido a ver el mundo. Son dogmas rígidos que provocan emociones como ansiedad o depresión, afectan a la autoestima y pueden inmovilizar a la persona.

Todas las personas tenemos pensamientos negativos que nos provocan emociones desagradables. El problema aparece cuando no son puntuales sino que se convierten en un bucle; esos pensamientos son repetitivos y automáticos y acaban siendo nuestra forma habitual de pensar.

Técnica cognitivo conductua - EnMente psicólogosEn cambio, el pensamiento racional (la meta de la terapia) está basado en la evidencia, no en la manera en la que percibimos la realidad, que es fruto de nuestros aprendizajes. Se trata por tanto de una forma objetiva, lógica y funcional de analizar lo que nos sucede. No confundamos el pensamiento racional con el pensamiento positivo: el pensamiento racional es un pensamiento realista que se apoya en los hechos, en evidencias más que en la opinión subjetiva o el pensamiento distorsionado.

Ser conscientes de nuestro diálogo interno ayudará a la persona a experimentar lo que le sucede de manera más relativa y por tanto tolerará mejor la frustración de las vivencias que le ocurren.

Trabajo conductual

Intervenir en las cogniciones (pensamientos) influirá directamente en las emociones y facilitará los comportamientos más adaptativos de la persona.
Aun así, no podemos negar que las experiencias que hemos ido teniendo a lo largo de nuestra vida también modelan nuestra personalidad.

Los comportamientos se adquieren a través de la interacción del individuo con el medio ambiente. Nuestras acciones dependen, en gran medida, de los estímulos ambientales a los que somos sometidos.

Todos tenemos un patrón relativamente estable de comportamiento. Los psicólogos sabemos que es difícil el cambio si la persona no se propone hacer modificaciones en sus hábitos, ya que es fácil caer en automatismos (formas de actuar repetitivas que no son pensadas ni conscientes)

Según las teorías del aprendizaje, repetimos aquellas conductas que nos ofrecen un refuerzo positivo y dejamos de hacer aquellas que nos generan malestar. Por ello, sabemos que las conductas de evitación son muy poderosas. Pero lo que a corto plazo nos alivia, a la larga nos condena.

La terapia cognitivo conductual enseña al paciente recursos como la solución de problemas, estrategias de afrontamiento y técnicas de relajación que ayudarán a la persona a exponerse a situaciones generadoras de estrés tolerando mejor la ansiedad.

Objetivo de la terapia cognitivo conductual

El objetivo principal es que el paciente aprenda comportamientos más constructivos y pensamientos más adaptativos, enfrentándose y superando sus miedos y emociones negativas.
Durante el proceso terapéutico el psicólogo se vale de diversas estrategias que buscan flexibilizar y modificar las creencias disfuncionales y los pensamientos automáticos negativos para así promover un cambio en el comportamiento global de la persona.

Los psicólogos de EnMente tienen una formación integradora que facilitará la aplicación de una terapia o técnica específica según el motivo de consulta, la demanda de la persona, sus características individuales y la valoración clínica por parte del profesional.

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