Diagnosticar el Trastorno de Déficit de Atención. Parte I

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Recientemente hemos elaborado un artículo reflexionando sobre el Trastorno de Déficit de Atención (TDAH). Si bien no hay una conclusión concreta sobre su existencia, su demarcación clínica o si se sobrediagnostica, quedó pendiente profundizar en cómo se diagnostica el TDAH, acrónimo de Trastorno de Déficit de Atención, para entender mejor los debates que hay, no sólo a nivel médico y psicológico, sino también en la educación.

Antes de empezar nos gustaría dejar clara nuestra postura:

El Trastorno por Déficit de Atención existe pero se sobrediagnostica.

Nos permitimos opinar libremente sobre que hay demasiados diagnósticos de Trastorno de Déficit de Atención por un motivo: el diagnóstico del TDAH no es objetivo. Se consigue por medio de la observación del niño, de entrevistas con padres (su visión de la situación), la opinión del colegio y los resultados de algunos cuestionarios que veremos a continuación.

El Trastorno de Déficit de Atención no aparece en análisis de sangre alterados, ni en una resonancia magnética transcraneal, ni en pruebas neurofisiológicas. No existe alteración en el cerebro específica del TDAH. No hay evidencia que demuestre que los niveles cerebrales de dopamina o noradrenalina sean anormales en niños con este diagnóstico.

Entonces si yo tengo dudas sobre si mi hijo/a padece un déficit de atención, ¿qué le van a hacer si le llevo a consulta? ¿qué van a valorar? ¿Cómo diagnosticar el Trastorno de Déficit de Atención?

Evaluar a un niño con posible Trastorno de Déficit de Atención

Lo primero que se hace cuando los padres traen a un niño a consulta es la anamnesis. Esta inquietante palabra no es más que recoger la historia completa del niño: desarrollo, problemas médicos, cambios estresantes, relación entre los padres, con los hermanos, comentarios de los profesores… Toda la información posible. También se tiene en cuenta si hay antecedentes psiquiátricos en la familia.

Es recomendable tener una idea del nivel intelectual del niño con un buen test de inteligencia. De este modo se descartan posibles dificultades de aprendizaje y problemas relacionados con el cociente intelectual alto o bajo. Si a un niño/a le cuesta seguir las clases puede frustrarse y dejar de prestar atención, dedicándose a otras cosas o molestando en clase. Lo mismo pasa si aprende con más facilidad que sus compañeros, el aburrimiento le llevará a “incordiar” al profesor.

Pruebas médicas para diagnosticar el Trastorno de Déficit de Atención (TDAH)

Seguro que alguno habéis oído que tal niño o niña fue diagnosticado de hiperactividad porque se lo vieron en un electroencefalograma o en una resonancia magnética funcional. Es cierto que a algunos niños se les realizan estas pruebas, pero no son para realizar un diagnóstico de TDAH sino para descartar patologías cerebrales (alteraciones del desarrollo, epilepsia, etc.).

Evaluación psicológica: el DSM-V

El DSM-V, el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales vigente, define y especifica los síntomas necesarios para el diagnóstico de TDAH. Al ser un manual cuyo contenido procede de varios profesionales sin existir una base científica que lo ampare, lleva consigo gran controversia. Pero es el Manual más extendido y consultado, es el referente en psicología/psiquiatría.

Criterios diagnósticos: inatención y/o hiperactividad

Para la evaluación se contestan cuestionarios que exponen los síntomas de la inatención y de la hiperactividad. Se especifica que estos síntomas han de estar presentes antes de los 12 años en al menos dos ambientes de la vida del niño/a y durante al menos 6 meses.

Advertimos que NO los vamos a poner todos para no aburrir al lector, omitiremos explicaciones redundantes con “…” y además añadiremos algún comentario crítico en este color sobre los criterios del DSM-V.

Síntomas de inatención
  • Con frecuencia falla en prestar la debida atención a los detalles o por descuido se cometen errores en las tareas escolares, en el trabajo o durante otras actividades. Pues empezamos mal. ¿Qué significa “con frecuencia”? ¿Cuánta frecuencia es “con frecuencia“?
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  • Con frecuencia tiene dificultades para mantener la atención en tareas o actividades recreativas (mantener atención en clases … o en lectura prologada) Es lo más común, a todos los niños les encanta la lectura prolongada. Léase con ironía por favor.
  • Con frecuencia parece no escuchar cuando se le habla directamente (parece tener la mente en otras cosas incluso en ausencia de distracción aparente) Tampoco parece muy significativo que niños pequeños puedan estar en su mundo, imaginando cosas o no escuchando discursos adultos.
  • Con frecuencia no sigue instrucciones y no termina las tareas escolares. Aún entendiendo a lo que se quieren referir, no terminar los deberes no es un buen criterio diagnóstico, ¿no os parece? Inicia tareas pero se distrae rápidamente y se evade con facilidad. No vamos a entrar en el debate de la educación y de las tareas que se espera que hagan los niños.
  • Con frecuencia tiene dificultad para organizar tareas y actividades (…para poner sus materiales y pertencias en orden; … desorganización en el trabajo; mala gestión del tiempo) Todos sabemos que los niños/as pequeños son grandes organizadores y gestores de su tiempo, por supuesto. (Sí, de nuevo la ironía).
  • Con frecuencia evita, le disgusta…iniciar tareas que requieren esfuerzo mental sostenido. ¿Qué decir de este punto? A todos nos encanta iniciar tareas costosas.
  • Con frecuencia pierde cosas necesarias para tareas o actividades. ¿Hablamos de niños desastrosos o con TDAH?
  • Con frecuencia se distrae con facilidad por estímulos externos
  • Con frecuencia olvida las actividades cotidianas (Entrenamiento los martes y jueves, refuerzo de inglés los lunes y miércoles a medio día, viernes por la tarde música…no, espera, o era el viernes a medio día…? A los adultos no se nos olvidan las tareas cotidianas…no)

 

Para concluir esta primera parte (a falta del criterio de Hiperactividad o Impulsividad) queremos apuntar que quizá somos demasiados quisquillosos sacando algunos criterios de contexto. Sin duda la gran mayoría de los profesionales de la psicología, psiquiatría, pediatría, neurología entienden perfectamente a qué se refiere el DSM-V pero buena parte de los cuestionarios los contestan padres o profesores.

Ahí está el conflicto.

¿Cuántos de sus hijos menores de 12 años son tranquilos, ordenados, siempre empiezan y terminan sus deberes, escuchan con atención la mayoría de las veces que les hablan, no se distraen, les encanta iniciar cosas que requieran mucho esfuerzo y mantienen el interés en lecturas prolongadas?

Juzguen ustedes mismos.

EnMente
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En EnMente nos preocupamos del bienestar emocional de nuestros pacientes intentando reducir el impacto de las dificultades emocionales y conductuales en su vida cotidiana. Conociendo las estrategias adecuadas ante la sintomatología particular de cada caso, fomentamos en la persona la capacidad de gestionar de manera más saludable su problemática actual.

2 Comments

  1. Carmen Sánchez dice:

    Qué importante es el diagnóstico en cualquier tipo de enfermedad, trastorno, etc. Me ha gustado mucho este artículo, aclara y concreta que es de lo que se trata para entender y poder, en caso de necesidad, encauzar los problemas.

    • enmentepsicologos dice:

      Muchas gracias Carmen. Como ya hemos expresado, un diagnóstico bien realizado es esencial para cualquier problema de salud, ya sea físico o psicológico. Es fundamental difundir psicología para saber cómo orientar los problemas. Gracias por tus palabras

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