Diagnosticar el Trastorno de Déficit de Atención. Parte II

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En el anterior artículo (Diagnosticar el Trastorno de Déficit de Atención. Parte I) terminamos poniéndonos bastante críticos con los síntomas para evaluar TDAH del DSM-V. Nos quedaba hablar de la Hiperactividad o Impulsividad. Que es otro de los cuestionarios a rellenar para conseguir un diagnóstico. Recordamos que no vamos a poner en el artículo todo el capítulo del DSM-V sobre Trastorno de Déficit de Atención. Las omisiones estarán marcadas con “…” Además no podemos evitar hacer ciertos comentarios críticos sobre los criterios diagnósticos de este Manual, nuestras observaciones están en este color.

Como en el caso de la inatención, deben darse 6 o más de los siguientes síntomas durante al menos 6 meses, con una intensidad no coherente con el nivel de desarrollo del niño Lo siento, tenemos que parar aquí. Creo que es una obviedad que no todos los padres conocen el nivel de desarrollo normal de un niño. No tienen por qué saberlo ni tienen que distinguir entre lo coherente o incoherente. Perdón. Sigamos.nino-solo-tdah

  • Con frecuencia juguetea o golpea con las manos o los pies o se retuerce en el asiento.
  • Con frecuencia se levanta en situaciones en que se espera que permanezca sentado.
  • Con frecuencia corretea… en situaciones en las que no resulta apropiado (en adolescentes o adultos, puede limitarse a estar inquieto). La inquietud como síntoma, ¡olé!
  • Con frecuencia es incapaz de jugar o de ocuparse tranquilamente en actividades recreativas. Por supuesto que los juegos de los niños tienen que ser tranquilos y ordenados. ¿Qué es eso de correr? ¿O el pilla-pilla? ¿El balón prisionero?
  • Con frecuencia está “ocupado”, actuando “como si lo impulsara un motor”. Pues sí, las comillas forman parte del DSM-V, no nos las hemos inventado. “Como si lo impulsara un motor” es un criterio clínico. ¡Ole!
  • Con frecuencia habla excesivamente. Calladitos y quietecitos es mejor.
  • Con frecuencia responde inesperadamente o antes de que haya concluido una pregunta (no respeta el turno de conversación).
  • Pues si, aquí también empieza con la coletilla “Con frecuencia”. Qué original y concreto. Con frecuencia le es difícil esperar su turno.
  • Con frecuencia interrumpe o se inmiscuye con otros. Lo de interrumpir ya lo habían dicho antes pero lo de inmiscuirse con otros…¿eso qué es?

Y con esto terminan los síntomas de la hiperactividad. Estos se valoran según la información que transmiten los padres e, idealmente, los profesores. El niño debe cumplir 6 o más de estos criterios.

¿Os acordáis de los diagramas del colegio? Pues lo que viene ahora se parece. Si la respuesta es que sí, que el chico cumple 6 o más de estos criterios tan concretos de los anteriormente descritos, pasamos a la siguiente pregunta:

– ¿Estos síntomas se presentan en dos o más ambientes? De aquí deducimos la importancia de preguntar a personas de varios ambientes lo cual no suele ser sencillo. Pero seguimos con el diagrama. Si la respuesta es SI, pasamos a la siguiente pregunta:

-Deben existir pruebas claras de un deterioro clínicamente significativo de la actividad social o académica. Vamos, deterioro del rendimiento académico, problemas de relación con los compañeros o la profesora… De cuánto es este deterioro, si coincide con un cambio de colegio o si sus compañeros se meten con él porque lleva gafas no cuenta.

Por último:

-Los síntomas no se explican mejor por otro trastorno mental. No hay esquizofrenia o trastornos psicóticos, depresión, ansiedad generalizada, trastorno disociativo o de la personalidad.

Con esto se busca eliminar las probabilidades de que el comportamiento del niño se deba a algún otro trastorno existente de tipo crónico o agudo.

Y ya está, si has llegado hasta aquí contestando que SI a las diversas preguntas tienes delante a un perfecto Trastorno de Déficit de Atención (TDAH) de libro, un chico o chica con trastorno por déficit de atención con hiperactividad.

Como podéis ver el diagnóstico se basa en la observación de la conducta de los niños y en valorar si actúan de una manera determinada.

Respondiendo a las preguntas del cuestionario de la entrada anterior observo que la mayoría de niños que conozco menores de 5 años podrían dar positivo fácilmente.

No sé qué pensáis vosotros, pero para mí el hecho de que todo sea tan subjetivo y discutible me hace dudar sobre la posibilidad de que acaben diagnosticándose como TDAH muchos niños que en realidad no padecen un Trastorno por Déficit de Atención

No olvidemos que el diagnóstico implica medicación diaria y sus efectos secundarios, medidas especiales en el colegio y en su formación, ser distinto al resto de compañeros, ir a terapia… Casi nada, un diagnóstico sin importancia.

Si tu hijo/a tiene un diagnóstico de hiperactividad o desde el colegio te recomiendan que vayas a un psicólogo para evaluarlo, consulta con tu psicólogo en Madrid para una atención integral.

 

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En EnMente nos preocupamos del bienestar emocional de nuestros pacientes intentando reducir el impacto de las dificultades emocionales y conductuales en su vida cotidiana. Conociendo las estrategias adecuadas ante la sintomatología particular de cada caso, fomentamos en la persona la capacidad de gestionar de manera más saludable su problemática actual.

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