Estrés laboral: Síndrome del trabajador quemado o Burnout

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¿Qué es?

Existe un consenso bastante generalizado acerca de los tres elementos que caracterizan fundamentalmente al síndrome de desgaste profesional:

        1. Agotamiento emocional

Surge precisamente como consecuencia de la disminución de los recursos emocionales del profesional para enfrentarse con los retos que su labor le plantea, y se concreta en una continua y creciente fatiga en los niveles mental, físico y emocional que no se corresponde con la cantidad de trabajo efectuada además de irritabilidad, malhumor e insatisfacción laboral, con depresión y pesimismo acerca de sus tareas profesionales.

       2. Despersonalización

En muchos casos sobreviene como un mecanismo de defensa del propio afectado que ha estado implicándose mucho en sus tareas y siente que, al haberse venido abajo sus recursos emocionales, no puede continuar haciéndolas con esa intensidad. Así, el profesional decide inconscientemente crearse una barrera entre él y el usuario del servicio que presta como una forma de autoprotección. Es como si se dijera:  “Si no me implico, no sufro”. En la práctica esto se traduce en una merma en la eficacia del trabajo y en actitudes de insensibilidad y deshumanización consistentes en un talante negativo e incluso a veces de cinismo hacia los receptores de su trabajo: pacientes, alumnos, clientes,… dejan de ser personas para convertirse en números.

       3. Baja realización personal

Sensación subjetiva que nace como consecuencia de los dos factores anteriores. El profesional se siente frustrado por la forma en que realiza su propio trabajo y los resultados conseguidos por él, que tienden a vivenciarse de manera negativa y como resultado de una insuficiencia profesional, lo que tiene como consecuencia una merma epsicologo estres trabajon la autoestima.

BURNOUT NO ES:

a) estar cansado o estresado

b) haber elegido la profesión equivocada

c) atravesar una crisis laboral

c) acoso psicológico en el trabajo

¿Por qué se produce el burnout?

Factores organizativos

  • Contacto continuo con el dolor y las emociones de los demás

Personas cuyo trabajo consiste precisamente en proporcionar ayuda directa a los demás. Verse a diario con los aspectos emocionales más intensos y problemáticos de la vida como enfermedades, conflictos familiares y personales, falta de motivación en el estudio, mal comportamiento en clase, etc, da lugar a la denominada “fatiga de compasión”.

  • Sobrecarga de trabajo

Cuando las exigencias del trabajo sobrepasan lo racionalmente aceptable se genequemado trabajora en los trabajadores tensión, sensación de desbordamiento, de no poder llegar a todo, y a la larga frustración e insatisfacción.

  • Falta de medios para realizar las tareas encomendadas

Si la excesiva carga de trabajo ya por sí sola es estresante, va además acompañada de un déficit cualitativo, es decir, de escasez de los medios que la empresa proporciona para realizar las tareas adecuadamente y conseguir los objetivos propuestos por la dirección, deja al profesional en una situación de indefensión importante.

  • Falta de definición de rol profesional

Cuando el empleado no tiene claro cual es su cometido, qué se espera de él, ya sea debido a una insuficiente definición de funciones, a un déficit de información necesaria para desarrollarlas o a falta de establecimiento de límites profesionales, se produce en el trabajador una sensación de incertidumbre e inseguridad que resulta generadora de estrés.

  • Falta de control sobre el propio trabajo

Nos referimos al grado en que el profesional puede ejercer control sobre las exigencias y demandas de su trabajo, y viene determinado por el nivel de autonomía, iniciativa y responsabilidad, es decir, por las posibilidades que el individuo tiene de planificar su trabajo y determinar los procedimientos para desarrollarlo. Tanto un déficit como un exceso de control representan situaciones perjudiciales para el trabajador. Ambos casos hacen sentir el trabajo como algo amenazante; en el primero, por indefensión; en el segundo, por la elevada responsabilidad que conlleva.

  • Trabajo por turnos

Resulta especialmente estresante el trabajo nocturno y los cambios muy continuados de turno. Suelen conllevar trastornos del sueño, horarios irregulares de alimentación, desajustes en los biorritmos, disminución en cantidad y calidad del rendimiento laboral y dificultad para compatibilizar la vida social y familiar con el trabajo.

  • Clima sociolaboral existente en la empresa

Cada organización tiene sus propias características, su filosofía de empresa que condiciona e influye en el comportamiento de sus individuos. Así, hay empresas que estimulan factores positivos o negativos como la cohesión de grupo o, por el contrario, la competencia como forma de estímulo para aumentar el rendimiento y la eficacia. Una atmósfera sociolaboral enrarecida y poco facilitadora de relaciones interpersonales es un elemento claramente favorecedor del burnout.

  • Estilo directipsicologo estres laboralvo

Los estilos directivos de tipo coercitivo producen en los trabajadores insatisfacción laboral y escaso compromiso en el trabajo porque implican que éstos tienen poca o ninguna participación en la toma de decisiones y escaso apoyo de los superiores. Particularmente peligrosos son los mandos superiores dogmáticos, aquellos que no escuchan a sus colaboradores y les demandan tareas por encima de las posibilidades reales, generando así sobrecarga laboral.

  • Carencia de apoyo y reconocimiento

La percepción de no sentirse respaldado por la empresa, la escasa posibilidad real de promocionarse, no recibir información adecuada acerca de cómo se están realizando las tareas o que no exista un sistema justo de remuneración económica, son circunstancias que generan un caldo de cultivo para sentirse quemado.

  • Estructura de la organización

Por un lado están las organizaciones excesivamente burocráticas, centralizadas y rígidas-como puede ser la Administración Pública- en las que todo está previamente establecido y dejan escaso márgen para la improvisación y la participación real de los trabajadores en las decisiones que les pueden afectar. De otra parte estaría el extremo: la empresa informal y demasiado descentralizada en la que la improvisación en la toma de decisiones es la norma que impera. Tanto uno como otro tipo de estructura favorecen el desgaste profesional.

  • Conflicto de rol

Se produce conflicto de rol como consecuencia de la contradicción entre las órdenes recibidas o las posibilidades reales de desarrollo del trabajo y los propios valores, ética y metas del trabajador.

  • Falta de retroalimentación

Cuando el trabajador se encuentra que no recibe infromación acerca de los resultados ni de la calidad de su quehacer profesional cotidiano. “Haga lo que haga da igual , ni me felicitan ni me penalizan”

  • Cambios sociales y/o tecnológicos continuos a los que hay que adaptarse rápidamente

Factores personales

  • Fuerte idealismo o altruismo, a veces incluso excesivo y rayando la ingenuidad, con ideas de omnipotencia respecto a las posibilidades de la profesión elegida. Son personas que dan mucho a los demás, excesivamente altruistas, dispuestas a entregarse en cuerpo y alma a la causa que han escogido.estres trabajo
  • Elevadas expectativas respecto al trabajo, de manera poco realista en muchas ocasiones por lo que es habitual sentir que no se alcanzan nunca las metas planteadas, dando lugar a una insatisfacción permanente.
  • Mayor sensibilidad hacia los sentimientos y necesidades de los demás, lo que lleva al profesional a una mayor implicación y compromiso con el malestar de los otros, incluso a una identificación con sus problemas, y a una necesidad imperiosa de solucionarlo.
  • Elevado nivel de autoexigencia. Son personas que se demandan mucho a sí mismas, que necesitan dar mucho para conseguir una opinión aceptable propia, es decir, para alcanzar una autoimagen con la que sentirse a gusto. Lo dan todo pero nunca parece suficiente, por lo que están continuamente frustradas. Además, la autoexigencia va de la mano con la autocrítica. Son personas que consideran que han fallado a la más nimia equivocación que cometen; no se permiten ningún error y en el caso de cometerlo, se etiquetan como malos profesionales.
  • Falta de habilidad para afrontar y manejar el estrés y las situaciones conflictivas. Todo tipo de trabajo conlleva en algún momento situaciones estresantes e incluso a veces conflictivas. Del mayor o menor número de recursos personales que cada profesional posea para afrontar estas situaciones y de la calidad de ellos, depende en buena medida no solo su comportamiento en esos momentos, sino también la visión subjetiva de uno mismo en su cometido profesional. El desgaste profesional surge como consecuencia de un fallo en habilidades sociales, estrategias de afrontamiento y destrezas de autocotrol.
  • Estilo cognitivo de pensamiento dicotómico “todo o nada”. Bajo esta perspectiva, las cosas son blancas o negras, verdaderas o falsas, sin intermedios ni matices. Esta forma de pensamiento resulta muy perjudicial, pues lleva irremediablemnte a tener una visión deformada de la realidad: todo aquello que no es un éxito completo, es un fracaso; lo que no es auténticamente maravilloso, es insoportable y no merece la pena ser vivido. Como la vida no suele ser tan excelente, fácilmente se llega a la fatídica conclusión de que “todo es horrible”, en lugar de ver que hay cosas positivas y otras que no lo son tanto.
  • Baja tolerancia a la ambigüedad. Uno de los elememtos generadores de estrés es estar en circunstancias laborales en las que los roles estén insuficientemente definidos. Las personas con tolerancia a la ambigüedad suelen tener actitudes más abiertas y flexibles en su interpretación de las situaciones, además de comportarse de una manera más creativa y adaptable cuando se trata de elaborar las distintas estrategias de afrontamiento para dar respuesta a cada situación difícil.
  • Locus de control externo. Nos estamos refiriendo a la atribución que cada uno hace respecto a la causalidad de aquello que le ocurre. Las personas con locus de control interno tienen la creencia de que ellos controlan los acontecimientos de la vida con sus proipias acciones, mientras que aquellos con ubicación de c0ntrol externo, por el contrario, lo atribuyen a fuerzas externas como el azar, la suerte o el comportamiento de los demás: “Nada puedo hacer por cambiar o mejorar el estado actual de las cosas”. En términos generales, se puede decir que la creencia en el propio control tiene un efecto beneficioso que podríamos llamar “antidesgaste”.
  • Situaciones estresantes en la vida personal. Enfermedad grave propia o de un familiar allegado, muerte de un ser querido, divorcio, nacimiento de un hijo, dificultades económicas, etc., son situaciones que en cualquier persona producen estrés, y esto lleva a estar en una posición de desventburnoutaja a la hora de afrontar tensiones cotidianas del trabajo, haciendo que a una presión se le sume otra.

 

Como has podido extraer de este artículo, quemarse profesionalmente depende de númerosas variables, algunas externas que exceden a nuestro control como las condiciones del trabajo y otras de índole personal, donde sí es posible una intervención.

Si te encuentras en esta situación o crees que estás comenzando a sentir los efectos del estrés laboral, es el momento de  pedir ayuda. La ansiedad y el estrés, la depresión o la merma de la autoestima pueden revertirse si frenas a tiempo la situación en la que te ves inmerso.

Psicólogos en Madrid
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Somos un gabinete de Psicólogos en Madrid especializados en trastornos de conducta, problemas de pareja, tratamiento de la depresión, trastorno obsesivo compulsivo (TOC), estrés postraumático, déficit de atención (TDAH), educación emocional, adicciones y trastornos de alimentación.

2 Comments

  1. Carmen Sánchez Sevillano dice:

    Por desgracia en los tiempos que vivimos cada vez se da mucho mas. No sabía que tenía un nombre y que estaba definido.
    Gracias por la información, sabiendo todo esto podemos ponerle remedio.

    • EnMente dice:

      Hay muchas ocasiones en que parece que faltan palabras para definir lo que nos pasa. Ponerle nombre ayuda a empezar a aproximarnos al problema y es el primer paso para poder solucionarlo. Gracias por tu comentario Carmen.

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