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¿Qué son?

Los celos son una emoción que surge cuando una persona percibe una amenaza hacia algo que considera como propio. Comúnmente se denomina así a la sospecha o inquietud ante la posibilidad de que la pareja prefiera a una tercera en lugar de a ella.

La consecuencia principal es la aparición de una intensa ansiedad que funciona como una señal de alarma ante la existencia de un peligro: perder el cariño de nuestro ser querido por la presencia de otra persona.

Todos, de manera natural y espontánea, con mayor o menor intensidad, hemos sentido celos en algún momento de nuestra vida. Los celos en pequeñas dosis pueden ser considerados sanos en una relación si la persona que los siente no llega a perder el control.

Los celos no son una enfermedad, ni un rasgo de personalidad, ni una medida del amor. Los celos son simplemente una emoción. Una de las emociones humanas básicas y universales. Por lo tanto ocurren cuando se dan estas dos condiciones: un vínculo afectivo con un alguien concreto; y la presencia –real o imaginada- de un tercero que amenaza la continuidad del tal vínculo.

¿Cómo se forman?celos patologicos

Cuando nacemos, los seres humanos venimos al mundo dependiendo totalmente de nuestros padres o cuidadores; si no nos alimentan, nos protegen o nos arropan, no podremos sobrevivir. Demandamos de ellos constantemente que satisfagan nuestras necesidades físicas y afectivas. De este modo, surge en los bebés un lazo afectivo muy potente hacia su madre, padre o cuidador principal, al que llamamos apego. El temor a perder sus cuidados hace que brote en los niños, de modo natural, una emoción que se manifiesta en forma de ansiedad y es lo que llamamos celos. Así, en nuestra infancia, sentimos celos de todo aquello que pueda ‘robar’ la atención de nuestro cuidador. Por ejemplo de un nuevo hermanito, de papá, del trabajo de mamá, de las amigas con las que charla en el parque que impiden que esté atenta de mí constantemente.

Desde bebes hasta apróximadamente los tres años, los niños tienen una percepción de fusión con la madre o cuidador principal. Psíquicamente, no hay una diferenciación entre uno y otro. Es a partir de esa edad cuando el niño empieza a ser consciente que existe papá, el trabajo o un tercero al que mamá también presta atención, y comienza una batalla por conseguir reestablecer ese estado de incondicionalidad y de ser el “único” y “más importante” que experimentó cuando bebé.

A partir de aquí es crucial cómo los padres manejan esta situación para el futuro adultos y sus relaciones interpersonales. Si los padres no facilitan la individuación de su hijo, de adulto tenderá a apegarse de manera ansiosa en sus vínculos y a experimentar gran ansiedad y malestar en las separaciones.

¿Cuándo se vuelven un problema?

Los celos se convierten en patológicos cuando nos anulan como persona, cuando queremos imponer a nuestra pareja nuestros deseos, cuando surge la violencia o cuando la amenaza de perder a la pareja es infundada. Si la intensidad de esta emoción es tal que no podemos controlarnos, sino que los celos nos dominan por el miedo a sentirnos reemplazados en el corazón de otra persona, entonces es necesaria la ayuda de un psicólogo.

Una relación saludable con otra persona ha de tener intervalos de presencia y ausencia. Querer estar cerca de mi pareja, compartir vivencias, necesitarla en momentos dificiles…son comportamientos sanos y necesarios para establecer un vínculo de calidad con alguien. El problema reside en cómo vivo cuando mi pareja no está disponible o tiene otras áreas de su vida que prefiere disfrutar solo o compartir con otras personas.

¿Cómo se expresan?

Pensamientos:  “En el trabajo tiene compañeras/os guapas/os que son más jovenes que yo” “¿Por qué no querrá que vaya con él al partido? ¿Habrá quedado con alguien?” “No contesta a los mensajes, le he llamado 5 veces y no me lo coge. Siempre que sale con sus amigos pasa de mí” “No entiendo que te quedes a tomar una cerveza con los compañeros/as de trabajo sabiendo que estoy yo en casa” “Todo el día con el móvil. Ya no soy lo más importante” “Últimamente se duerme en el sofá y no tenemos sexo; ¿tendrá a otra/o?”

Emociones: ira, ansiedad, incetidumbre, miedo, envidia, tristeza, desconcierto.

Conductas: impedir o enfadarme si mi pareja queda con amigos o sale solo sin mi, ir siempre juntos a todos sitios, escribir constatemente mensajes durante el día o mirar la hora de conexión o si está “en linea” en el whatsapp. Preguntarle constantemente si me quiere o si me ve atractiva/o, entre otras.

Algunas causas:

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– Poca valoración personal (baja autoestima)

→ “No estoy a su altura”

– Temor a la soledad

→ “Cuando estoy solo, me siento triste y vacío”

– Sentimiento de posesión hacia la pareja

→ “Me perteneces, eres mía”

– Temor incontrolable a perder a la persona amada

→ “Sin ti no soy nada”

– Temor a no encontrar otra pareja

→ “¿Y si no encuentro a nadie más que me quiera?”

– Situaciones anteriores de abandono

→ “Ya me han engañado una vez, ¿por qué ahora debo confiar?”

– Experiencias familiares vividas

→ “Mi padre nos abandonó. Todos los hombres son iguales”

 

Los celos pueden llegar a ser muy limitantes y deteriorar hasta la ruptura nuestra relación de pareja. Además, la persona que los siente experimenta una gran ansiedad, no puede dejar de pensar obsesivamente en el tema e interfiere significativamente en su vida laboral, social y personal.

Si estás pasando una situación parecida y has intentado distintos métodos sin resultado, desde EnMente psicólogos te ayudamos.

 

 

 

 

 

Psicólogos en Madrid
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Somos un gabinete de Psicólogos en Madrid especializados en trastornos de conducta, problemas de pareja, tratamiento de la depresión, trastorno obsesivo compulsivo (TOC), estrés postraumático, déficit de atención (TDAH), educación emocional, adicciones y trastornos de alimentación.

2 Comments

  1. Irene G. dice:

    El otro día, hablando con mis primas adolescentes, me di cuenta de que los chavales siguen pensando que los celos son una muestra de amor y que es normal tenerlos y expresarlos. Me dio bastante pena y miedito ver que la gente más joven sigue pensando de esta manera. Espero que en unos pocos años se den cuenta de que en las relaciones sanas los celos, aunque a veces no se puedan evitar, no tienen lugar.

    • EnMente dice:

      Tienes toda la razón Irene. La educación de nuestros adolescentes sin duda suspende en este aspecto. Falta educación emocional, educación en igualdad y en relaciones sociales. Los celos no deberían tener lugar en una relación y menos considerarse una expresión de lo mucho que me quiere
      Gracias por compartir tu experiencia. Confío en que en esa conversación con tus familiares pudieras al menos plantearles otro punto de vista.
      Un abrazo

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