Trastornos de conducta alimentaria: qué es la bulimia

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Hace mucho tiempo que estoy así, que siento que no tengo control sobre mi vida. Me la paso pensando en comida, cada vez más limitada y escondida. Me ha cambiado el ánimo, he perdido las ganas de hacer cosas y de quedar con gente. Me siento agobiada la mayor parte del tiempo. La vida es lo que pasa entre un atracón y lo que tardo en darme otro.

La bulimia nerviosa es un trastorno de la conducta alimentaria muy conocido. Infinitas campañas y medios de comunicación nos han hecho creer que sabemos qué le pasa a una persona con este problema. Pero como psicólogos expertos en trastornos de alimentación podemos asegurar que no es así.

Empecemos por lo básico:

¿Qué es la bulimia?

Es una alteración psicológica que se caracteriza por la preocupación extrema por el peso y la figura, los atracones de comida y las conductas drásticas de compensación para el control de peso como puede ser la inducción al vómito, el ejercicio compulsivo o los laxantes. Es una forma de gestionar las obsesiones y la angustia a través del cuerpo y de la comida.

  1. Preocupación extrema por el peso y la figura: esta característica es común a los casos de anorexia nerviosa. Lo que empieza como una preocupación se torna en obsesión. La mayoría de los pensamientos que tienen a lo largo del día se refieren a su cuerpo o a la comida, lo que va limitando su vida, se aísla, le cuesta concentrarse, etc. Hay quien considera que estas obsesiones terminan en una alteración de la imagen y de las sensaciones corporales de proporciones delirantes.
  2. Atracones de comida: suponen la ingesta de una gran cantidad de comida en muy poco tiempo. Generalmente se trata de alimentos prohibidos por ser hipercalóricos, de fácil ingesta y regurgitación. Estos episodios suelen darse a escondidas y terminan con un fuerte dolor abdominal o con grandes sentimientos de culpabilidad y repulsa. Se trata de un comer desesperado, la persona se siente impotente ante el impulso irrefrenable de comer.
  3. Conductas compensatorias: es importante tener en cuenta que no se dan siempre. Generalmente suelen ser la inducción al vómito introduciéndose los dedos, el uso de laxantes/diuréticos, el ejercicio compulsivo compensatorio, seguir un régimen estricto o incluso ayunar. A veces el vómito llega a convertirse en un acto reflejo. En el caso del uso reiterado de laxantes/diuréticos hay que tener en cuenta las consecuencias que éstos tienen en el cuerpo. La finalidad de estas conductas es que el peso no se dispare.

Casi más importante que la cantidad de comida ingerida es que la persona siente que pierde el control sobre sus actos, que una vez que empieza no es capaz de parar.

A psicologo-adolescente-riesgoveces no se trata de grandes cantidades de comida sino de un picoteo constante que dura horas, que no consigue cortar y que termina con grandes sentimientos de culpabilidad.

Además de estas conductas, la bulimia tiene una importante comorbilidad (lo que significa que cohabita con otras patologías y síntomas) con ansiedad, depresión, irritabilidad, abuso de sustancias, conductas impulsivas, trastorno de personalidad límite e histriónico, autolesiones y conductas de riesgo, etc.

¿Quién padece bulimia?

La bulimia puede afectar a cualquier persona en cualquier momento de la vida. Los últimos estudios en España señalan que entre el 4,5% y el 5% de la población la sufre en su modalidad grave y hasta un 11% en primeras fases o en presentaciones más leves.

Es un recurso para gestionar la angustia y el malestar a través de la comida y del cuerpo.

Afecta mayoritariamente a mujeres, encontrando 1 caso masculino por cada 9 femeninos.

La edad de inicio de los trastornos de la conducta alimentaria se está adelantando cada vez más, encontrando casos ya en la prepubertad (10-12 años). La bulimia, sin embargo, suele tener una aparición algo posterior, entorno a los 13 años y en manifestaciones graves hacia los 16-18 años.

Es importante destacar que no es una enfermedad exclusivamente de adolescentes, una persona adulta puede desarrollarla en cualquier momento de su vida.

¿Cómo empieza la bulimia?

Hay una serie de factores predisponentes que es interesante conocer para saber detectar a las personas con riesgo de padecer un trastorno alimenticio.

  • Falta de autonomía
  • Baja autoestimabulimia-psicologo-madrid
  • Sobrepeso/problemas por su peso
  • Dieta restrictiva
  • Mala comunicación familiar
  • Historias familiares de depresión, alcoholismo o trastorno alimenticio.
  • Familias disfuncionales
  • Familias en las que la imagen externa es muy importante
  • Haber sufrido abuso sexual o malos tratos
  • Tener un hermano/a con trastorno alimentario
  • Sobreprotección de los padres
  • Altas/imposibles expectativas de los padres con respecto a los hijos/as
  • Conductas desorganizadas, ausencia de normas

Hay gran variedad de factores que pueden desencadenar una bulimia, no hay un listado de situaciones fijas que llevan a una persona a iniciar estas conductas. A veces puede ser por transgredir un régimen autoimpuesto, tener una temporada con el ánimo bajo, el inicio de la pubertad, algún cambio muy estresante… En muchas ocasiones un episodio anoréxico desencadena una bulimia.

La anorexia y la bulimia comparten muchas características. Es frecuente que una persona tenga ambos diagnósticos en distintos momentos de su vida.

¿Qué consecuencias tiene la bulimia?

La bulimia produce estragos en la salud provenientes fundamentalmente por las purgas, los laxantes, etc. Se producen alteraciones dentales causadas por el vómito, complicaciones digestivas, déficits en potasio y calcio, estreñimiento, infecciones urinarias, crisis tetánicas (rigidez muscular), arritmias cardíacas, crisis epilépticas. A largo plazo de producen irregularidades menstruales, desequilibrios electrolíticos, erosiones dentales, estreñimiento crónico y daño renal. Y esto sólo con respecto a la salud física.

La salud mental también se ve severamente dañada: no son felices, son inestables, su vida gira en torno a la comida, se aíslan de amigos y familiares. Tienen dificultades para mantener un trabajo por su inestabilidad del ánimo. Suelen tener conductas impulsivas y antisociales: son propensas a los pequeños hurtos, al consumo de alcohol y otras sustancias y a las relaciones de riesgo.

¿Cómo saber si mi hijo/a tiene bulimia? ¿Cómo saber si mi amigo/a tiene bulimia?

La gran dificultad que encontramos es que las personas con este problema se esconden durante sus atracones y sus síntomas son difícilmente detectables. La comida que ingieren suelen comprarla justo antes del atracón y todas las conductas compensatorias son también ocultadas a los demás. Eso supone que las personas que están cerca pueden tardar mucho tiempo en saber qué está pasando, encarar el problema y ayudar a iniciar un tratamiento.

En un primer momento la persona puede tener inexplicables cambios de humor e irritabilidad. Pueden desaparecer repentinamente grandes cantidades de alimentos (paquetes de galletas, barras de pan, batidos, bollos…), empieza a tener comportamientos extraños en las comidas (no tener hambre, come vorazmente, se levanta de la mesa nada más terminar, come muy deprisa), deja de hacer cosas que le gustan, se inicia o se pasa puntualmente con el alcohol, hace un uso inexplicable del dinero…

En los primeros momentos de la enfermedad, la imagen que transmiten no llama la atención. No tienen importantes pérdidas de peso. No se nota un cuerpo demacrado o castigado (como puede verse en la anorexia). Es muy difícil detectar que la persona está mal. Pueden ser expresivas, comunicativas, en ocasiones el centro de atención, fiesteras, tener relaciones, expansivas, son impulsivas… Por eso su detección se hace tan complicada. Hasta que las obsesiones no se cronifican y los ciclos de atracón/purga se vuelven periódicos no se empieza a aislar y las personas de alrededor se empiezan a preocupar.

Por todo esto es fundamental que si piensas o sospechas que una persona puede estar pasando por algo de esto no te quedes parado/a. La detección precoz es fundamental. Habla con sus familiares más cercanos o con su pareja sobre tus sospechas y consulta a un profesional para saber cuáles son los pasos a seguir.

EnMente
EnMente
En EnMente nos preocupamos del bienestar emocional de nuestros pacientes intentando reducir el impacto de las dificultades emocionales y conductuales en su vida cotidiana. Conociendo las estrategias adecuadas ante la sintomatología particular de cada caso, fomentamos en la persona la capacidad de gestionar de manera más saludable su problemática actual.

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